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Cuando hablamos de reducir el consumo de carne, mucha gente se alarma y parece que se acaba el mundo, pero la realidad es otra bien distinta, y es que si seguimos con este consumo indiscriminado de la misma será entonces cuando habrá serias repercusiones para el planeta y nuestra salud.

Para que os hagáis una idea, el consumo de carne ha aumentado en un 45% en los últimos 40 años. En nuestro país en concreto se ha triplicado el consumo en este último medio siglo, consumimos 50kg por persona y año.  Una ingesta sana y responsable se encontraría aproximadamente en los 25 kg.

El consumo de este alimento debe reducirse por dos motivos principales: por salud y por el medio ambiente

En relación al estado de salud, la OMS clasifica la carne procesada como “cancerígena para los humanos” y la carne roja como “probablemente cancerígena para los humanos”. Pero ojo, ya no solo hablaríamos de cáncer, el consumo de ésta junto con otros factores como el sedentarismo o el tabaco, contribuyen a generar enfermedades relacionadas con el corazón, además de sobrepeso, obesidad o diabetes.

Con una dieta saludable y basada en su mayor parte en fruta y verdura reduciríamos este riesgo de enfermedad cardiovascular en un 60%. En nuestro centro, te ayudamos a mejorar tu alimentación y a sustituir los productos cárnicos por otros de gran valor nutricional y más saludable.

Otro problema asociado es el origen de procedencia de la carne, sobre todo de las granjas cárnicas industriales, dónde se utilizan antibióticos e incluso hormonas reguladoras del estrés para tratar a los animales, la problemática más alarmante es que muchos microorganismos patógenos adquieren mayor resistencia al ser sometidos a bajas concentraciones de antibióticos provocando resistencia a estos medicamentos.

Además de nuestra salud, el planeta se resiente también cuando este consumo es indiscriminado. La ganadería industrial es responsable de un 20% de la emisión de gases a la atmósfera. Además de que el ganado en sí, emite metano, que es otro gas bastante peligroso.  El último programa de las Naciones Unidas advierte de la importancia de esta reducción de consumo cárnico a nivel mundial.

La industria ganadera está especialmente centrada en el beneficio económico y poco miran por nuestros intereses medioambientales ni por nuestra salud. Utilizan masivamente fertilizantes sintéticos nitrogenados con los cuales se contaminan no solo los suelos dónde se utilizan sino nuestros acuíferos, ríos y océanos.

¿Qué podemos hacer nosotros frente a este problema?

Es muy probable, que si echamos un vistazo a nuestra alimentación, observemos que el consumo de carne es elevado. Aparentemente es un paso sencillo de cambiar, pero si llevamos años consumiéndola quizá el cambio tenga que ser progresivo y puedan aparecer obstáculos que no nos planteábamos en un principio.

Según las recomendaciones nutricionales, el consumo de carne no debería exceder las tres raciones por semana (incluidos derivados de la carne como jamón york, jamón…).

Si tienes este problema y te gustaría reducir el consumo de carne, pero no sabes por dónde empezar, ponte en contacto con nuestros profesionales en el Centro Médico Obest y te ayudaremos a conseguirlo.