fbpx

Imagínate que hemos comenzado nuestro camino, nos hemos dado cuenta de que necesitamos cambiar, pero en nuestra cabeza persiste un pensamiento que no deja de asaltarnos: ¿perderé peso?

Nos han enseñado que el éxito en la pérdida de peso se evalúa con la báscula y que el IMC es el indicador que determina si tenemos normopeso, sobrepeso u obesidad. Pues ni una cosa ni la otra.

Por un lado,  se ha demostrado que el IMC no es un buen indicador de obesidad, ya que sólo tiene en cuenta la altura y el peso total, sin tener en cuenta el porcentaje de grasa o músculo que tenemos.

Y por otro lado, centrar el objetivo de cambio de hábitos en el número de la báscula es demasiado simplista y equivocado. Es verdad que durante muchos años se ha enfocado el cambio en pesarse en consulta siempre que vayamos o pesarnos en casa casi cada día buscando ese cambio que nos indique que lo estamos haciendo bien, como si fuera lo único que nos va a decir si estamos mejorando. De hecho, el peso es en muchos casos el primer saboteador que hace que cuando vemos que no adelgazamos, nos desmotive y dejemos de cuidarnos.

Sabemos lo difícil que puede ser dejar de prestar atención a la báscula. Durante muchos años, los tratamientos se han centrado de forma exclusiva en esta cifra para valorar los avances, por lo tanto nosotros hemos aprendido que la báscula es lo que de verdad vale y determina mi proceso. No te preocupes, no se trata de no pesarse nunca, simplemente se trata de dar importancia a otra serie de valores muy importantes para nuestro avance.

Por ejemplo, vamos a imaginar una persona que tiene 50 años y quiere perder peso porque le duelen las rodillas y le cuesta mucho realizar actividades de la vida diaria como atarse los zapatos o agacharse a coger algo del suelo. En este caso, el hecho que de llegue a atarse los zapatos de manera cómoda o que se sienta más ágil al subir escaleras, agacharse o andar rápido ya serían indicadores de que está avanzando sin necesidad de subirse a la báscula, puesto que si está mejorando será porque físicamente ha conseguido avances.

Además, para nosotros, las variables psicológicas tienen muchísima importancia, y serán las que determinen si a largo plazo conseguiremos nuestro objetivo. No es lo mismo una persona que quiere bajar unos kilos y comer mejor, que alguien que tiene una relación alterada con la comida, con presencia de atracones y/o ingesta compulsiva. Si tu objetivo es regular la ingesta emocional, desde luego en un primer momento, el peso carece de importancia. Centrar nuestros pensamientos y acciones en esa cifra numérica te hará adoptar conductas restrictivas buscando la bajada de peso y teniendo como consecuencia la probabilidad de aumentar los atracones.

Si eres de los que le atormenta el peso, y que incluso, cuando ve que el peso se estanca lo dejas y vuelves a tus hábitos anteriores, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, tenemos la solución a tu problema.