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Seguro que conoces a alguien que siempre ha consumido productos lácteos y de un día para otro ha dejado de consumirlos porque le generan molestias intestinales. Entonces, ¿Puedo volverme intolerante a la lactosa en la edad adulta?  ¡Aquí encontrarás toda la información que necesitas  en 5 sencillos pasos!.

  1. ¿Qué es la lactosa y dónde está presente?

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos (vaca, cabra, oveja y en la humana), en sus derivados (quesos, yogures…) y productos procesados. Es el llamado, azúcar de la leche.

  1. ¿Por qué no tolero la lactosa?

La lactosa está formada por dos moléculas unidas por un enlace. Para digerirla, los humanos tenemos en el intestino delgado una enzima llamada lactasa, que rompe este enlace (como si se tratara de unas tijeras) y permite que se absorban por separado estas dos moléculas.

La intolerancia se produce cuando el intestino delgado no produce suficiente lactasa, por lo que la lactosa no se puede digerir, y avanza hasta el intestino grueso. En el colon, las bacterias interactúan con la lactosa no digerida, lo que provoca la formación de ácidos orgánicos, gases y la entrada de agua, provocando los  síntomas y molestias gastrointestinales característicos de esta intolerancia.

  1. ¿Por qué no produzco lactasa?

De bebés producimos mucha lactasa, ya que es necesaria para digerir la leche materna. A medida que crecemos, la producción de lactasa normalmente disminuye, pero se mantiene lo suficientemente alta como para digerir la cantidad de productos lácteos presentes en una dieta típica de adultos.

En la intolerancia a la lactosa, la producción de lactasa disminuye drásticamente, lo que hace que los productos lácteos resulten difíciles de digerir. Este tipo de intolerancia a la lactosa puede producirse:

-De manera genética (sobre todo personas con ascendencia africana, asiática o hispana).

-Después de una operación, lesión o cirugía que dañe el intestino delgado.

-Desde el nacimiento (intolerancia congénita).

En general, suele ocurrir en adultos. Es extraño que aparezca en bebés o adolescentes.

  1. ¿Cuándo ocurren y cuáles son los síntomas?

Los signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen comenzar entre 30 minutos y dos horas después de haber comido o bebido alimentos que contienen lactosa. Aunque algunos son más comunes que otros, los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor y distensión abdominal (100%)
    · Gases (100%)
    · Náuseas (78%)
    · Vómitos (78%)
    · Diarrea (70%)
    · Estreñimiento (30%)
  1. Si soy intolerante, ahora ¿qué hago?

Como la lactosa se encuentra en la leche o sus productos derivados, como quesos o yogures, tendremos que tener especial cuidado con este tipo de productos. Recordemos que no son esenciales para la vida, aunque si contienen nutrientes importantes como: calcio, potasio, magnesio…

 

Fuentes alternativas:

Calcio: pescado, espinacas, almendras.

Potasio: plátanos, pollo, aguacate.

Magnesio: frutos secos, alubias

Fósforo: nueces, sardinas, huevos.

 

  1. ¿Y si quiero seguir consumiendo lácteos?

 

Si no quieres renunciar a la leche de vaca, podemos encontrar en el mercado marcas de leche cuya lactosa se ha eliminado o hidrolizado previamente de forma parcial llamándose “bajas en lactosa” o total llamándose “sin lactosa”. Una oferta que se ha complementado con quesos o yogures.

 

También depende del grado de intolerancia que presente una persona, ya que no en todos es igual. Hay gente que con poco que consuma ya tiene mucha sintomatología, y otros que toleran determinadas dosis sin sufrir molestias.

 

¡Ojo! La lactosa se añade a muchos productos procesados o ultraprocesados aunque no sea un producto lácteo. Para saberlo, deberemos leer el etiquetado del producto por si lo han añadido. Podrás leerlo en el apartado ingredientes.

 

Si quieres aprender a leer etiquetados, a cuidar tu alimentación o saber más sobre estos temas, no dudes en contactar con nosotros o seguir leyendo nuestros próximos post.